Humanizar es reconocer la dignidad del otro en cada encuentro, escucharlo de verdad, mirarlo entero y devolverle autonomía, sobre todo cuando atraviesa situaciones de vulnerabilidad.
Este artículo propone un proyecto práctico con palabras adecuadas y actitudes esenciales, fomentando un acompañamiento que dignifica el sufrimiento y fortalece el espíritu.



