Por qué «Abstract: The Art of Design» es una lección maestra para el mundo moderno.
En el amplio océano de contenido digital, donde el entretenimiento suele ser efímero, Netflix lanzó en 2017 una joya que perdura: Abstract: The Art of Design. Producida por Scott Dadich (editor en jefe de WIRED), esta serie documental no es simplemente un escaparate de objetos bonitos; es una inmersión profunda en la filosofía de la resolución de problemas. Al poner a disposición episodios de manera gratuita en YouTube, la plataforma no solo democratizó el entretenimiento, sino también la educación sobre cómo se construye el mundo que nos rodea.
La importancia de la serie: El diseño como pensamiento
La relevancia de Abstract radica en su capacidad para desmitificar la figura del «genio creativo» solitario y reemplazarla por la del profesional disciplinado y empático. La serie es importante porque eleva el diseño de una categoría meramente cosmética a una herramienta esencial para la supervivencia y el bienestar humano.
A diferencia de otros documentales de arte que se centran en la «obra final», Abstract pone el foco en el proceso: la duda, el fracaso, la iteración y la colaboración. Nos enseña que el diseño no es (solo) dibujar bien, sino pensar bien. Como señala la crítica especializada, la serie valida las economías creativas y visibiliza cómo la innovación es, en realidad, una respuesta estructurada a las necesidades humanas.
Episodio 2 de la temporada 1:
¿Qué transmite al público general?
Para el espectador que no es diseñador, la serie actúa como un revelador de lo invisible. Transmite un mensaje poderoso: nada en tu entorno es accidental.
- Conciencia del entorno: Desde el zapato que calzas (Tinker Hatfield) hasta el edificio en el que trabajas (Bjarke Ingels), todo ha sido decidido por alguien que intentó prever tus necesidades.
- Empatía y Humanidad: Muestra que detrás de las grandes estructuras o los coches de lujo, hay una preocupación profunda por la experiencia humana. Ilse Crawford, por ejemplo, no solo «decora» espacios, sino que diseña el bienestar de quienes los habitan, recordándonos que pasamos el 87% de nuestra vida en interiores.
- La estética como función: Enseña que la belleza no es un añadido, sino una forma de comunicación. El diseño gráfico de Paula Scher o la fotografía de Platon no son solo imágenes; son lenguajes que nos ayudan a navegar y entender la sociedad.
Lecciones para los «Cazadores de ideas» y creativos
Para emprendedores, innovadores y artistas, Abstract funciona casi como un máster ejecutivo condensado. Las lecciones clave incluyen:
- La abstracción como herramienta de enfoque: Christoph Niemann (ilustrador) enseña a eliminar lo superfluo para llegar a la esencia de una idea. Para un «cazador de ideas», esto es vital: saber qué quitar es tan importante como saber qué poner.
- El fracaso como dato: Tinker Hatfield (diseñador de Nike) y Ralph Gilles (automoción) demuestran que el prototipo fallido no es un error, sino información necesaria para el éxito.
- Forma sigue a la ficción: Bjarke Ingels (arquitectura) introduce la idea de que diseñar es dar forma al futuro que imaginamos, no solo responder al presente. Invita a los creativos a ser pragmáticos utópicos: soñar en grande pero construir con ladrillos reales.
- Narrativa (Storytelling): Es Devlin (escenografía) nos recuerda que todo diseño es una historia. Un producto sin narrativa es solo un objeto; con narrativa, se convierte en una experiencia.
Abstract: The Art of Design es más que televisión; es un archivo documental sobre la curiosidad humana. Al reunir a visionarios de campos tan dispares como el calzado, la arquitectura y la ilustración, Netflix logra unificar el mensaje: diseñar es, en última instancia, un acto de optimismo, un intento deliberado de hacer el mundo un poco más funcional, comprensible y humano.
En el canal de Youtube de Netflix, está la serie completa (en Inglés).
https://www.youtube.com/playlist?list=PLYsWe-fOtfdIsTxNA-4BJpeXnsYA749St

